"¡Viva Cristo Rey!": "Cristiada" vuelve a los cines por los 100 años de la Guerra Cristera
Hubo un tiempo, no tan lejano, en que en México se podía ir a la cárcel por vestir un hábito en la calle. Una guerra civil lo siguió. Cien años después, la película que contó esa historia vuelve a la pantalla grande, y por primera vez en español.
Cristiada regresa a las salas el 15 de octubre de 2026, a nivel nacional en Cinépolis [1]. Su lema lo dice todo: "La fe no puede ser silenciada".

Una guerra que México tardó décadas en nombrar
Entre 1926 y 1929, México vivió una guerra civil que la historia oficial prefirió durante mucho tiempo no contar. La llamaron la Guerra Cristera, o simplemente la Cristiada.
Todo empezó con la Ley Calles, una reforma al Código Penal impulsada por el presidente Plutarco Elías Calles que penalizaba la vida ordinaria de la Iglesia y sometía el ministerio de los sacerdotes al control del Estado [2]. Limitaba el número de sacerdotes, prohibía las órdenes religiosas y castigaba con cárcel a quien enseñara religión o vistiera hábitos en público.
La respuesta de la Iglesia fue inédita: el 31 de julio de 1926, los obispos mexicanos suspendieron el culto público en todo el país. Al día siguiente, México despertó sin misas. Los templos permanecieron cerrados casi tres años [2].
No fue un ejército profesional. Fue una resistencia civil de campesinos que sintieron que el Estado atacaba lo más hondo de su identidad.
En el centro y occidente del país (Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Colima, Zacatecas), miles de hombres tomaron las armas al grito de "¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!". La Unión Popular los apoyó con logística, y las Brigadas Femeninas de Santa Juana de Arco, miles de mujeres, transportaron municiones y comida de forma clandestina (Noroeste).

El conflicto terminó con los "Arreglos" de junio de 1929, un acuerdo entre la Iglesia y el gobierno que permitió reanudar el culto. La Ley Calles, sin embargo, permaneció en los libros. El 27 de junio de 1929, por primera vez en casi tres años, las campanas volvieron a sonar en México.
Los santos que la película devuelve a la luz
La guerra dejó una estela de mártires que la Iglesia ha ido elevando a los altares. Tres de ellos sostienen el relato de Cristiada.
San José Sánchez del Río, el "niño cristero", tenía catorce años cuando lo mataron el 10 de febrero de 1928. Le desollaron las plantas de los pies y lo obligaron a caminar descalzo hasta el cementerio. Le ofrecieron perdonarle la vida si gritaba "Muera Cristo Rey". Él respondió lo contrario, una y otra vez, hasta el final. El papa Francisco lo canonizó el 16 de octubre de 2016 [3].

El beato Anacleto González Flores, el abogado laico que la cinta también recrea, fue un dirigente de la resistencia pacífica, conocido como "el Gandhi mexicano". Lo torturaron y lo fusilaron el 1 de abril de 1927. Sus últimas palabras fueron: "Yo muero, pero Dios no muere. ¡Viva Cristo Rey!". En 2019 la Iglesia lo declaró patrón de los laicos mexicanos [4].
Y el beato Miguel Agustín Pro, el sacerdote jesuita que ejercía su ministerio en la clandestinidad. La noche del 23 de noviembre de 1927 lo fusilaron sin juicio. Ante el pelotón, se paró con los brazos en cruz, el rosario en una mano, y gritó "¡Viva Cristo Rey!" antes de que dispararan. Calles ordenó fotografiar la ejecución para escarmentar a los católicos; las imágenes terminaron convertidas en estampas de devoción [5].

No son personajes de ficción. Son hermanos nuestros, y su grito es el mismo que hoy da nombre a esta comunidad.
Una superproducción para contar la historia
Cristiada (For Greater Glory, 2012) fue la película más costosa de la historia del cine mexicano en su momento. La dirigió Dean Wright, veterano supervisor de efectos visuales de El Señor de los Anillos y Titanic, en su debut como director. La música es de James Horner, ganador del Óscar por Titanic (FilmAffinity).

El reparto reúne a Andy García (el general Enrique Gorostieta), Eva Longoria (su esposa, Tulita), Peter O'Toole (en el último papel estrenado en vida), Oscar Isaac, Rubén Blades (el presidente Calles), Eduardo Verástegui (Anacleto González Flores), Santiago Cabrera, Catalina Sandino Moreno y Mauricio Kuri (José Sánchez del Río).
En su estreno original, la cinta se filmó en inglés y llegó a México subtitulada. Esta vez regresa doblada al español, como homenaje a los mártires en su aniversario.
Este es el tráiler oficial de la película, difundido por la productora:
El grito que sigue siendo un programa
El Papa León XIV ha definido a San Francisco de Asís como un hombre de paz y fraternidad. Algo parecido puede decirse de lo que el centenario cristero pone delante de nosotros: la pregunta por la libertad religiosa hoy, más que la nostalgia de una guerra.
Los obispos de México lo expresaron con claridad en su mensaje por el centenario: "la libertad religiosa no es un privilegio del clero, sino un derecho de toda persona humana" [2]. Y recordaron que aquel grito popular que ningún ejército pudo apagar, "cien años después, sigue siendo un programa".
Cómo vivir este centenario
Ver Cristiada puede ser más que una salida al cine. Es una oportunidad para tres cosas concretas:
- Rezar por los que hoy son perseguidos. La libertad religiosa sigue costando sangre en el mundo. En 2026, la Iglesia mexicana recordó que "la lista de los testigos no se cerró en 1929".
- Honrar a nuestros mártires. Llevar a un joven o a un niño a la función es una forma sencilla de transmitirle de dónde viene nuestra fe.
- Vivir el "¡Viva Cristo Rey!" hoy. Dejar que Cristo reine en las decisiones de cada semana, con la fuerza de un programa actual y no de un recuerdo.

Si quieres entender de dónde viene el nombre de nuestra comunidad, esta es una oportunidad de verlo en la pantalla grande. Y de llevar a alguien contigo.




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