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Redacción Central

24 septiembre, 2026

Fulton Sheen, el «micrófono de Dios»: la santidad que empezó de rodillas

Biografía y espiritualidad de Fulton Sheen, beatificado el 24 de septiembre de 2026: el sacerdote que predicó a 30 millones y vivía de rodillas.

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Fulton Sheen, el «micrófono de Dios»: la santidad que empezó de rodillas

El 24 de septiembre de 2026, la Iglesia proclamó beato al arzobispo Fulton J. Sheen en San Luis (Misuri). Presidió la misa el cardenal Luis Antonio Tagle en representación del papa León XIV [1]. Miles de peregrinos llenaron el estadio, y en Peoria, la ciudad donde fue sacerdote, se abrieron las puertas de la catedral. Sheen se convirtió así en el primer obispo nacido en Estados Unidos en ser beatificado.

Retrato del arzobispo Fulton J. Sheen
Fulton J. Sheen, en un retrato de la década de 1950. Foto: Fred Palumbo, World Telegram (dominio público).

Detrás del predicador más famoso de la televisión estadounidense había un hombre que pasaba una hora cada día en silencio ante el Santísimo Sacramento. Esa es la clave de su vida.

Un muchacho de Illinois

Nació en 1895 en El Paso, Illinois, con el nombre de Peter John Sheen. Su madre lo consagró a la Virgen María y él renovó esa consagración en su primera comunión. De niño adoptó el apellido de su madre, Fulton. Se ordenó sacerdote en 1919 y estudió en Washington, Lovaina y Roma hasta doctorarse en filosofía y teología [2]. Su biografía oficial la conserva la [3].

De aquel día de su ordenación guardó una promesa: una Hora Santa diaria ante el Santísimo. La mantuvo durante todo su sacerdocio. Lo que después decía ante las cámaras brotaba de esa hora de oración. La cercanía que transmitía venía de haber estado antes a solas con Cristo, más que de sus muchos estudios.

Antes de hablarle a millones, Sheen le hablaba a Uno, en silencio, cada día.

El púlpito más grande del mundo

En 1930 empezó a predicar por radio en The Catholic Hour, que llegó a reunir unos cuatro millones de oyentes. En 1951 dio el salto a la televisión con Life Is Worth Living («Vale la pena vivir»). Con una pizarra y una sencillez sin adornos, llegó a unos treinta millones de espectadores. En 1953 recibió un premio Emmy y bromeó diciendo que sus guionistas eran Mateo, Marcos, Lucas y Juan [4].

Su éxito tenía una raíz teológica. Sheen era un tomista convencido: creía que la fe no contradice la razón y que el ser humano está hecho para Dios. Por eso hablaba del pecado y de la culpa sin miedo, y ofrecía el sacramento de la reconciliación como el camino de la paz. En Peace of Soul respondió al psicoanálisis de su tiempo con una idea sencilla y honda: la culpa moral se sana con el perdón de Dios.

El misionero del Rosario

En 1950 fue nombrado director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Estados Unidos, y desde ahí sostuvo la misión en Asia, África y América Latina. Donó a las misiones los derechos de sus libros y programas. En 1951 creó el Rosario Misionero: cada decena por un continente, con un color propio. Quien lo reza abraza el mundo entero. Si quieres conocerlo, aquí explicamos cómo rezar el Rosario y su origen mariano.

El milagro y el altar

En 2010, un recién nacido de Illinois nació sin pulso ni respiración. Sus padres pidieron la intercesión de Sheen y, a los 61 minutos, el corazón del niño volvió a latir. La Iglesia reconoció el hecho como un milagro y, en 2019, el papa Francisco aprobó la beatificación [2]. En los meses previos, diócesis de todo el país organizaron peregrinaciones, como recogió la.

Lo que la Iglesia reconoce. La beatificación se concede por la santidad de una vida y por la obra de Dios en ella. En Sheen las dos cosas se cruzaron: el hombre que llenó los salones de América fue, ante todo, un sacerdote de oración.

La ceremonia llegó por fin el 24 de septiembre de 2026 en San Luis, tras años de espera. Días antes, el papa León XIV lo había señalado como ejemplo: «Que el ejemplo e intercesión de este santo obispo, conocido por su obra evangelizadora a través de los medios, inspire a muchos a encontrar nuevos caminos para difundir el Evangelio con alegría». El 5 de octubre, una reliquia suya fue entregada al Papa en Roma.

Qué nos deja hoy

Fulton Sheen murió en 1979, y su manera de evangelizar sigue viva. Nos deja tres cosas: que la santidad se construye en lo escondido, en la oración de cada día; que los medios pueden ser un púlpito para el bien; y que el Evangelio se anuncia con alegría. Su vida entera cabe en el título de su programa: vale la pena vivir, porque Cristo vive.

Para la comunidad de Cristo Rey, su ejemplo es una invitación concreta: usar lo que tenemos, aunque sea pequeño, para acercar a otros a Jesús, y acompañar con la oración a quienes lo necesitan.

Conocer más

  1. Vatican News
  2. Fundación Fulton J. Sheen
  3. Diócesis de Lincoln
  4. Vatican News

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